Motil City Council Camapign Finance Testimony
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These contribution limits do nothing to even slightly level the playing field for citizens challenging major party endorsed candidates and incumbent office holders. Columbus voters need comprehensive campaign finance/election law solutions that are thought out with honest intentions that will address a truly representative people’s government. And that can only be rightfully accomplished through public hearings and not by two City Council readings.
As many of us know, contributions can and will be funneled into and through the Franklin County Democratic Party, ODP and into incumbent and endorsed candidate’s campaigns, thus circumventing the proposed campaign finance reform legislation. One only needs to look at our illustrious mayor and how federal court documents showed that a $20,000 campaign contribution from red light camera vendor Redflex was secured by former lobbyist John Raphael, and then given to the Ohio Democratic party and sent to Mayor Ginther’s campaign committee.
The proposed limits ($8,307 and $32,231) are still too high. Over the last 7 years single contribution limits have risen by nearly $4,000 ($12,707 - $16,615) due to automatic increases based on CPI inflation rates. Single contribution limits should be capped. In-Kind contributions should mirror those of Cincinnati that places a $1,100 individual limit, $2,700 from PAC’s and $10,500 from political parties.
23 years ago, Council created a nine-member task force to make recommendations on campaign finance reforms. They recommended a $1,000 per person limit for auditor, city attorney and council candidates. A $10,000 maximum carry over for municipal candidates other than the mayor which was set at $20,000. And candidates and their campaign committees would be prohibited from giving to other municipal candidates. Bold yet reasonable recommendations. But of course, then Mayor Coleman and council members rejected the recommendations due to their overwhelming financial backing from developers, labor, and business community. Along with having to spend significantly more time raising money.
There’s been much talk about the just over $350,000 of combined In-Kind contributions from Council members Doran’s, Remy and Hardin to council member Tiara Ross’s campaign that helped benefit her victory last November. The practice of handing out unlimited In-Kind contributions has been taking place for some time. During former city council woman Priscilla Tysons 2017 Council race, a combined $173,000 of In-Kind contributions were given to her by then Councilman Hardin and Mitchel Brown. The practice of municipal campaign committees giving to one another clearly demonstrates the obvious reality of indebtedness from one candidate to another.
In closing, as part of this legislations Code Change Fact Sheet document, it states, “This code change was included as part of a package of broader governmental and elections reform discussions with representatives of the Our City Our Say Coalition.” This campaign finance reform legislation is being implemented based on conversations with a handful of people from a specific organization without input from the city as a whole.
We need reforms such as prohibiting the solicitation or acceptance of campaign contributions from all vendors, developers and other persons or groups who have a financial interest in city business while such business is pending before city council.
Create a public campaign financing program similar to that of Austin, Denver, LA, Portland, Seattle, and dozens of other cities.
Allow the use of taxpayer paid Columbus Government TV for candidates use and to air the League of Women Voters and other public candidate forums. By adding these types of reforms and others, one could then accurately boast of “historic” legislation. And only then can the For Sale sign at City Hall begin to diminish. I respectfully request that you table this legislation and hold public hearings on this issue.
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Conferencia sobre límites en finanzas electorales
de Joe Motil
14 de septiembre de 2026
traducción: NS
Joe Motil nace en Columbus, es activista de toda la vida y en 2023 candidato para alcalde de la ciudad. A continuación se ofrece su testimonio en contra de la propuesta de ley en materia de limitaciones financieros sobre las donaciones para campañas electorales.
Estos topes no cambiarán ni mínimamente la inequidad ciudadanos encuentran cuando pretenden candidatarse como rivales contra los de los dos partidos mayoritarios y las personas que buscan reelección. La ciudadanía requiere soluciones holísticas sobre las leyes de financiamiento electoral, pensadas y de intenciones honradas, dirigidas a un gobierno popular y representativo. Tan loable objetivo no puede lograrse con dos lecturas en la cámara legislativa, sino en audiencias públicas.
Es secreto a voces que las contribuciones en apoyo a los candidatos se canalizan a través del Partido Demócrata del Municipio (Condado) Franklin, el Partido Demócrata Ohioano y las campañas particulares, quedándose al margen de la legislación propuesta para una reforma financiera. No hace falta mirar más allá del tribunal federal que documenta como el alcalde ilustre recibió veinte mil dólares para su campaña del fabricante de semáforos Redflex por medio del cabildeo de John Raphael, que lo dirigió al Partido Demócrata Estatal para erogar al comité de campaña del alcalde Ginther.
Los límites de $8,307 y $32,231 propuestos aquí aún son excesivos. En el transcurso de los últimos siete años los topes para contribuciones individuales subieron casi cuatro mil dólares, —de $12,707 a $16,615— acorde con los aumentos en la inflación reportados por el Índice de Precios al Consumidor. Debe haber un tope absoluto para contribuciones individuales. Las contribuciones en especie deben estar en línea con la ciudad de Cincinnati que fija un tope de mil cien dólares para individuos, dos mil 700 de los Comités de Acción Política (PAC) y diez mil 500 de partidos políticos.
Ya pasaron 23 años desde que el Consejo designó la comisión especial para reformular las aportaciones a candidaturas. Ella recomendó un tope de mil dólares para quiénes se postulan para controlaría, defensor y consejeros. Fijó un máximo de diez mil para los puestos municipales aparte del alcalde, que fue 20 mil. También se previó financiamiento cruzado, estableciendo una prohibición contra donaciones entre postulantes. Son advertencias valientes y justas. No obstante, tal y como se pudo anticipar, el alcalde en turno Coleman y los demás consejeros las pasaron por alto a la luz del tesoro aportado por desarrolladores, sindicatos y el sector empresarial —complicado por el tiempo prolongado en la recaudación—.
Ya tuvo larga historia la práctica y costumbre de contribuciones electorales en especie. Mientras mucha tinta se ha derramado en torno a los 350 mil dólares que consejeros Dorans, Remy y Hardin donaron de ese modo a la campaña exitosa de Tiara Ross en los últimos comicios, ellos no hicieron otra cosa que seguir el paso de la campaña de Priscilla Tysons en 2017 que recibió un total de 173 mil del consejero Hardin y de Mitchel Brown. La costumbre de pasar cuentas entre comités electorales evidencia la interdependencia entre candidatos.
Antes de cerrar, denuncio que la promoción para la modificación de los códigos señala: “Esta modificación en el código forma parte de un intercambio de perspectivas más amplio sobre reforma gubernamental y electoral con los representantes de la Alianza Nuestra Ciudad Nuestra Voz (OCOSC)”. En una palabra, la actualización se instrumenta con base en conversaciones con un puño de personas de una sola organización y sin aportaciones de la ciudadanía general.
Lo que hacen falta son prohibiciones contra solicitar o aceptar contribuciones electorales de empresarios, desarrolladoras, o cualquier persona física o moral con intereses financieras cuando dicha persona tramita cualquier negocio con el municipio. Semejantes programas existen en docenas de ciudades, como Austin, Denver, Los Ángeles, Portland y Seattle.
Se debe hacer uso del canal televisivo Gobierno de Columbus (CGTV) para difundir las plataformas electorales de candidatos, así como transmitir los foros públicos tipo la Liga de Electoras (LWV). Si fuera así, se podrá afanar de una legislación con peso “histórico”. Se dará el paso a desmontar del ayuntamiento el letrero Se Vende. Con todo respeto solicito se posponga esta iniciativa mientras se organiza audiencias públicas al tema.